lunes, 11 de agosto de 2008

PRESENTACION NIVER ARIAS




Mi nombre es Niver Felipe Arias Bonilla, tengo 19 años, nací el 18 de mayo de 1989, en Neiva (H), pero toda mi vida he vivido en Cali (V). Soy bachiller académico, graduado de la Fundación Colegio Santa Isabel de Hungría, en el año 2005. Mis padres son Oscar Reynel y Betty, con quienes vivo, junto a mi pequeña hermana Ana Maria.

Actualmente estoy estudiando Técnico en mesa y bar en el SENA regional Valle. Anteriormente me encontraba trabajando y estudiando ingles en el COLOMBO AMERICANO, pero tuve que suspenderlo por un tiempo. En el 2007 estudié Auxiliar en mesa y bar en convenio SENA – COMFANDI, lo cual me motivo aun más a escoger esta carrera como estilo de vida.

Mis expectativas son involucrarme más en el mundo de la gastronomía, la cual abarca desde la preparación de comidas y bebidas como el mismo arte de la presentación, el sabor, las texturas y el olor. Me interesé en mesa y bar, mas por el perfil de bartender que el de mesero, pues la armonía en la preparación de los bebidas que apuntan a el maridaje correcto para las comidas, hasta para hacer los momentos mas amenos entre las personas.

Me gustaría abarcar el sector de bebidas en los cruceros u hoteles, pues cada cultura tiene gustos diferentes e implicaría tener una culturización y conocimientos de cada una.

Pero quizás de las mayores expectativas esta alcanzar una economía estable, tener lo que necesito de manera que ni a mi familia ni a mi me falte algo.

EL VIRUS DE LA ACTITUD

NIVER FELIPE ARIAS
T. MESAY BAR
11082125
ETICA

EL VIRUS DE LA ACTITUD

En el campo laboral se puede encontrar muchos tipos de personas activas, trabajadoras, y en posición de servicio, colaboración y eficacia. Pero desafortunada mente estas esas otras personas que se encargan de convertir el lugar de trabajo en un templo del negativismo, saboteando así, la armonía y el buen funcionamiento desde el trabajo individual hasta el del equipo de trabajo.

Dentro del grupo de personas que podemos encontrar en el sitio de trabajo tenemos:
El Alterado: Es aquella persona que siempre tiene una actitud ruda frente a los demás, ya sea por sus problemas personales o laborales. Se muestra siempre de mal humor, irritable.
El Perfeccionista: Esa persona que se irrita y se vuelve rudo con los demás por no poder hacer las cosas de manera perfecta como el las desea.
El Resistente: Es quien se niega a los cambios, no permite que su mecanismo de trabajo sea cambiado por uno nuevo, aunque sea novedoso, cómodo y/o tecnológico.
El Evasivo: Es el que evade toda clase de trabajo adicional, cumple con sus labores y cuando se le pide un favor adicional, huye inmediatamente o inventa alguna excusa para así evitar la responsabilidad adicional.
El Murmurador: Es el indiscreto, quien habla de mas sobre lo que no debe y aun mas de lo que no esta seguro. Provocando problemas entre los compañeros de trabajo la incapacidad de mantenerse en armonía.
El no Comprometido: Al igual que el evasivo intenta mantenerse al margen de actividades extras en el trabajo, cumple con sus funciones contratadas, pero cuando se le pide complementar sus actividades con nuevas, toma una mala actitud frente a ello.
El Pesimista: Siempre tiene una actitud negativa, siempre quejándose de las condiciones de trabajo, pensando que no se pueden hacer las cosas, o esperando solo malas referencias de sus jefes y compañeros.

En el caso de encontrarnos con estos casos lo más certero es:
Reconocer que existe un problema de actitud.
Ayudar a nuestros compañeros a reconocerlo y a afrontarlo.
Enfocarse en la conducta (reacciones, ánimo) no en la actitud como tal.
Tener claro que toda conducta, buena o mala, produce un impacto a las personas en nuestro alrededor.
Tener presente que la causa de esto, no se enfrenta fácilmente.
Se puede proponer cambiar las reacciones viejas por nuevas propuestas de trabajo de tal forma que, el perfeccionismo, por ejemplo, deje de ser un punto estresante y pase a ser simple mente el deseo de intentar hacer las cosas lo mejor posible, pero no estrictamente perfectas.
Tener conciencia de lo que se hace y se dice, es decir pensar muy bien antes de actuar y hablar.