NIVER FELIPE ARIAS
T. MESAY BAR
11082125
ETICA
EL VIRUS DE LA ACTITUD
En el campo laboral se puede encontrar muchos tipos de personas activas, trabajadoras, y en posición de servicio, colaboración y eficacia. Pero desafortunada mente estas esas otras personas que se encargan de convertir el lugar de trabajo en un templo del negativismo, saboteando así, la armonía y el buen funcionamiento desde el trabajo individual hasta el del equipo de trabajo.
Dentro del grupo de personas que podemos encontrar en el sitio de trabajo tenemos:
El Alterado: Es aquella persona que siempre tiene una actitud ruda frente a los demás, ya sea por sus problemas personales o laborales. Se muestra siempre de mal humor, irritable.
El Perfeccionista: Esa persona que se irrita y se vuelve rudo con los demás por no poder hacer las cosas de manera perfecta como el las desea.
El Resistente: Es quien se niega a los cambios, no permite que su mecanismo de trabajo sea cambiado por uno nuevo, aunque sea novedoso, cómodo y/o tecnológico.
El Evasivo: Es el que evade toda clase de trabajo adicional, cumple con sus labores y cuando se le pide un favor adicional, huye inmediatamente o inventa alguna excusa para así evitar la responsabilidad adicional.
El Murmurador: Es el indiscreto, quien habla de mas sobre lo que no debe y aun mas de lo que no esta seguro. Provocando problemas entre los compañeros de trabajo la incapacidad de mantenerse en armonía.
El no Comprometido: Al igual que el evasivo intenta mantenerse al margen de actividades extras en el trabajo, cumple con sus funciones contratadas, pero cuando se le pide complementar sus actividades con nuevas, toma una mala actitud frente a ello.
El Pesimista: Siempre tiene una actitud negativa, siempre quejándose de las condiciones de trabajo, pensando que no se pueden hacer las cosas, o esperando solo malas referencias de sus jefes y compañeros.
En el caso de encontrarnos con estos casos lo más certero es:
Reconocer que existe un problema de actitud.
Ayudar a nuestros compañeros a reconocerlo y a afrontarlo.
Enfocarse en la conducta (reacciones, ánimo) no en la actitud como tal.
Tener claro que toda conducta, buena o mala, produce un impacto a las personas en nuestro alrededor.
Tener presente que la causa de esto, no se enfrenta fácilmente.
Se puede proponer cambiar las reacciones viejas por nuevas propuestas de trabajo de tal forma que, el perfeccionismo, por ejemplo, deje de ser un punto estresante y pase a ser simple mente el deseo de intentar hacer las cosas lo mejor posible, pero no estrictamente perfectas.
Tener conciencia de lo que se hace y se dice, es decir pensar muy bien antes de actuar y hablar.
T. MESAY BAR
11082125
ETICA
EL VIRUS DE LA ACTITUD
En el campo laboral se puede encontrar muchos tipos de personas activas, trabajadoras, y en posición de servicio, colaboración y eficacia. Pero desafortunada mente estas esas otras personas que se encargan de convertir el lugar de trabajo en un templo del negativismo, saboteando así, la armonía y el buen funcionamiento desde el trabajo individual hasta el del equipo de trabajo.
Dentro del grupo de personas que podemos encontrar en el sitio de trabajo tenemos:
El Alterado: Es aquella persona que siempre tiene una actitud ruda frente a los demás, ya sea por sus problemas personales o laborales. Se muestra siempre de mal humor, irritable.
El Perfeccionista: Esa persona que se irrita y se vuelve rudo con los demás por no poder hacer las cosas de manera perfecta como el las desea.
El Resistente: Es quien se niega a los cambios, no permite que su mecanismo de trabajo sea cambiado por uno nuevo, aunque sea novedoso, cómodo y/o tecnológico.
El Evasivo: Es el que evade toda clase de trabajo adicional, cumple con sus labores y cuando se le pide un favor adicional, huye inmediatamente o inventa alguna excusa para así evitar la responsabilidad adicional.
El Murmurador: Es el indiscreto, quien habla de mas sobre lo que no debe y aun mas de lo que no esta seguro. Provocando problemas entre los compañeros de trabajo la incapacidad de mantenerse en armonía.
El no Comprometido: Al igual que el evasivo intenta mantenerse al margen de actividades extras en el trabajo, cumple con sus funciones contratadas, pero cuando se le pide complementar sus actividades con nuevas, toma una mala actitud frente a ello.
El Pesimista: Siempre tiene una actitud negativa, siempre quejándose de las condiciones de trabajo, pensando que no se pueden hacer las cosas, o esperando solo malas referencias de sus jefes y compañeros.
En el caso de encontrarnos con estos casos lo más certero es:
Reconocer que existe un problema de actitud.
Ayudar a nuestros compañeros a reconocerlo y a afrontarlo.
Enfocarse en la conducta (reacciones, ánimo) no en la actitud como tal.
Tener claro que toda conducta, buena o mala, produce un impacto a las personas en nuestro alrededor.
Tener presente que la causa de esto, no se enfrenta fácilmente.
Se puede proponer cambiar las reacciones viejas por nuevas propuestas de trabajo de tal forma que, el perfeccionismo, por ejemplo, deje de ser un punto estresante y pase a ser simple mente el deseo de intentar hacer las cosas lo mejor posible, pero no estrictamente perfectas.
Tener conciencia de lo que se hace y se dice, es decir pensar muy bien antes de actuar y hablar.
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